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30 mayo 2011

Ven a conocer Kew Gardens

Kew Gardens es uno de los Parques Reales de Londres y es más que eso, pues también es el Jardín Botánico Real (Royal Botanic Gardens), así que cuenta con unos lindos invernaderos que emanan un rico olor a tierra mojada y a humedad que inmediatamente me recordaron a Venezuela y al bonito jardín de mis padres.

Algunos invernaderos están desgastados, llenos de óxido, lo cual le añade un toque romántico al paseo dentro de ellos. Algunos son viejos y el hecho de verlos ya nos hace pensar que nos encontramos en otras épocas. O que tal vez el presupuesto no alcanza para restaurarlos un poco, aunque confieso que me encanta verlos así de viejitos.

Invernadero

dentro

Parecieran que están pensados no sólo para conservar la humedad y el calor para las plantas que en ellos hay, sino también para apreciar la vista de los grandes jardines que se extienden a lo lejos.

Vista al parque

O para que sus detalles se confundan con las plantas que hay en ellos.

arquitectura

detalles en Kew Garden

En un invernadero hay nenúfares.

Invernadero de Nenúfares

Nenúfar

Quedé impactada al verlos. No sólo porque son lindos sino por el tamaño de las hojas. Nunca había vista unos nenúfares con esos tamaños tan grande de hojas. Es curioso que las haya visto por primera vez aquí en Londres siendo ellos tropicales.

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En otros invernaderos, como este que lleva el nombre de la Princesa Diana, el cual me impresionó mucho, pueden encontrar una bella exposición de plantas. A mí me gustó mucho ver los cactus de todos colores y tamaños, algunos muy extraños, porque no estoy acostumbrada a verlos. Sin embargo, me encantó ver a las orquídeas, pues una vez más recordé el jardín de la casa de mis padres, pues ellos tienen una pequeña colección de orquídeas.

EL-1004

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También hay pequeños lagos y espacios extensos llenos de árboles.

the park

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lago

Inclusive una pagoda (al fondo la puedes ver).

EL-1048

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O casas que sirven como restaurante o que guardan una historia.

EL-1001

EL-1000

gardens

También se puede caminar a la altura de las copas de los áboles y apreciar la vida del parque desde arriba.

arriba

view

Los caminos dentro del parque son deliciosos de recorrer.

EL-0987

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Los jardines de Londres son razones de peso para querer estar aquí. No dejan de asombrarme.
(Estas fotos me las tomó H).

Respuestas

Que rico poder estar al aire libre.

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La entrada cuesta 14 libras y es maravilloso saber que con ese ingreso mantienen ese bello lugar.

08 mayo 2010

Las tres mentiras, primeras nostalgias

Estas son mis primeras notas de nostalgia y eso que apenas comienzo en este peregrinaje de vivir fuera de mi comarca, San Antonio de Los Altos, Venezuela. Cuando estas fuera (y he estado muchas veces en el extranjero, tanto por placer como por trabajo), piensas y te preguntas muchas cosas. Empiezas a comparar las palabras usadas en tu patria y las que usan los lugareños del sitio donde te encuentras. Les ves los ojos y su forma de caminar. Ves el color del asfalto y de las aceras, las líneas pintadas de las carreteras y notas si tienen huecos o no. Vas a los supermercados y te fijas cómo varía la comida de un sitio a otro o tal vez notes que realmente se parece a la de otros lugares. Si has viajado un poco empiezas a globalizar o buscas en un mercado lo que conseguías en otro país. Y tal vez si vas al mercado y alguien te contesta mal piensas que es contigo la cosa, pero si te fijas un poco más es una forma de ser del lugar, es un trato entre las personas distinto al de tu país.

Otras veces trasladas mentalmente a toda tu familia a ese sitio tan lindo donde estás y te la imaginas viviendo en ese nuevo lugar sin los problemas de tu país. Te imaginas, por ejemplo a los niños jugando libremente en las calles o a tu allegados o amigos yendo a la playa sin preocuparse de ser asesinados en las calles. Inevitablemente sientes la nostalgia y te invade una sensación de saber que eso no podrá ser, aunque en el fondo piensas que, bueno, si me quedo por estos lados yo podré vivir mejor, o sea, una parte de los míos podrá disfrutar de una mejor vida. Pero lo más duro, repito, es pensar en regresar y encontrarte con un país (tu país), sumido en el mayor caos. Es recordar el temor de salir a la calle y no regresar, el temor de ser secuestrado y matado por un par de zapatos, el temor de pensar que la vida no vale nada.

Siempre he pensado que para irse de un país la motivación tiene otra distinta a la de querer dejar el sitio donde vives. Pienso que la motivación tiene que ser el deseo de vivir fuera, de experimentar nuevas cosas, de conocer nuevas culturas. Eso facilita las cosas. La motivación no puede ser lo que dejas. Es un poco mirar hacia adelante y dejar el pasado un poco atrás. Aunque a veces sepas que te haces un poco de trampa, es decir, que te caes un poco a mentiras. Pero digo, me parece que eso ayuda.

¿Qué tan mal veo a Venezuela? Pues, pienso que está muy muy mal, malísima y de alguna forma es un torbellino en el que nosotros los venezolanos nos hemos dejado sumir, porque nos acostumbramos a vivir mal. No sé por qué mi alma nunca se ha podido resignar a eso. Sí, soy una inconforme. En fin.

Hoy nos llevaron de paseo a Santillana del Mar, mejor conocido como el pueblo de las tres mentiras. ¿Por qué? Porque ni es santa, ni es llana, ni tiene mar...
Es un pueblo medieval en Cantabria, conservado para el turismo, con muchas casas de piedra y unos paisajes a lo lejos muy lindos. Queda a unos kilómetros de la Cueva de Altamira y mañana pasaremos a ver si está abierta y así ver las pinturas rupestres, que me traen recuerdos de mi infancia. Los dejo aquí con estas fotos. Espero que las disfruten.

Santillana del Mar 3 - Cantabria

Santillana del Mar 2 - Cantabria

Santillana del Mar 1 - Cantabria

05 mayo 2010

En tres y dos, aquí y allá

Oh! Mi pobre blog, abandonado y yo en tres y dos, como dicen, dejando a Venezuela y llegando a España, en el medio medio de todo, arreglando papeles, yendo de oficina en oficina, llenando formularios. Si creen que al llegar a un país por ser ingenieros anglo-hispanos-parlantes con cuarenta postgrados y mil años de experiencia, tienen las puertas abiertas, que el rey de España o la reina de Inglaterra los están esperando para ir de tapas o tomar el té, piénsenlo bien antes de montarse en el avión. Menos mal que entendía esto perfectamente antes de aventurarme en esto y aún así les digo que me entra una desesperación en el cuerpo de sólo pensar en tener que regresarme a Venezuela con el presidente mediocre que lo gobierna. Que feo suena este post, pero quería hacerlo realista, yo aquí, en medio del frío, a mí que me gusta el calorcito, pero no, no. Por favor, por los momentos, Venezuela no. Y es tristísimo, muy muy triste, saber que el propio país está en ese caos inentendible. Camino por las calles de Bilbao y veo gente que sé que no son de aquí y los entiendo. Dejar el propio país porque ya no se puede y atreverse a esto de enfrentarte con la cultura de otro sitio donde no necesariamente somos bienvenidos. Pienso en mis padres allá y me duele el haberlos dejado, aunque no sé por cuanto tiempo y no sé si vuelva pronto porque no quiera estar más por estos lados. Pero no es Venezuela lo que quiero en estos momentos. Tan sólo pienso en mis padres, en mi familia, pero Venezuela, no, no. Es triste y doloroso todo lo que pasa allá.
Pero les cuento que tuvimos la suerte, la grandísima suerte, de contar con un apartamento prestado, calentico mientras afuera caen chorros de lluvia, y sentir el cobijo de una casa. Un lugar amoblado con todas las comodidades y con decoración antigua, con muebles que al verlos narran una historia. Doy gracias a Dios, a la vida, de que en esta transición esto me haya tocado. Pienso en otras época donde la gente se aventuraba a la nada y me quedo sin palabras. Pienso en los tiempos de ahora, cuando igual hay gente que se embarca y quedo igual sin palabras. Irse de un país a otro sin ayuda es algo admirable.
Admiro a Marco Polo, a Américo Vespucio y a Cristóbal Colón.
Mañana me levantaré y seguiremos con los trámites mientras la gente de este lugar sigue con su vida y tal vez ni perciban que por ahí hay muchos tratando de hacerse un lugar en su ordenada ciudad.

La Ria de Bilbao

Ventanas - Casco Viejo de Bilbao

Edificios en la lluvia - Casco Viejo de Bilbao - España

Museo Guggenheim de tarde - Bilbao - España

Playa de Noja - Cantabria - España

31 marzo 2010

Culpable

Hace unas semanas, mientras ordenaba algunas cosas, apareció un libro de mi infancia. Era uno de mis libros preferidos y siempre lo hojeaba. Me causaba mucha curiosidad todos esos lugares del mundo, todas esas personas viviendo en otros lugares y de diferentes formas. Unas con nieve y otras como yo, bajo el Sol tropical. Me maravilló la primera vez que me explicaron las estaciones. Aquí en el trópico, como saben, nos manejamos entre dos estaciones: la lluviosa y la de sequía. Para mí fue una sorpresa cuando me contaron que en otro sitio caía nieve. ¿Qué era la nieve? No podía imaginármela y fue maravilloso el verla la primera vez, tan misteriosa, cayendo silenciosamente sobre todas las cosas. Y escuchaba Las Estaciones de Vivaldi y yo quería saber qué era eso de la primavera.
Sin embargo, puedo decir ahora que si algo tiene Venezuela, o al menos el lugar donde vivo, son los días maravillosos que transcurren aquí. Normalmente soleados y alegres. Es algo que extrañaré notoriamente.
En fin, lo que quería comentar era que buscando a algún culpable de mis ganas de vivir en otro lado, encontré en mi baúl de los recuerdos este lindo libro llamado Nuestro mundo, que me llevó al pasado y me hizo rememorar toda esa pasión que siempre he sentido por los países, por las culturas, por las otras formas de vida. Culpable, culpable, culpable...
¿Quién o qué es el culpable de que quieres irte o de que te hayas ido?


Libro de mi infancia...

La nieve en el libro...

Invierno en el hemisferio norte...

27 marzo 2010

Vive

Vive de tal forma que al mirar atrás no lamentes haber desperdiciado la existencia.
Vive de tal forma que no lamentes las cosas que has hecho ni desees haber actuado de otra manera.
Vive con sinceridad y plenamente.
Vive.


Elisabeth Kubler-Ross en "La rueda de la vida"

Pequeña sorpresa

13 marzo 2010

Cambio

Lo más dificil, me parece, que uno tiene que enfrentar cuando decidimos agarrar nuestras maletas y marcharnos, es la sensación de incertidumbre. He estado reflexionando mucho al respecto. Solemos tener la creencia, al estar en algún lugar, en alguna casa, empleo o país que la situación como está, bien o mal, durará para siempre. Solíamos pensar por ejemplo que la niñez no pasaría, que la sensación de tener quice años duraría para siempre, que siempre seríamos jóvenes estudiantes universitarios y que los amigos y familiares siempre iban a ser los mismos, siempre los encontraríamos revoloteándo a nuestro alrededor. Pero sucede que la vida es cambio, nada permanece. Quisieramos poder asir el presente, poder asir el ahora, el instante que pasa, pero no hay nada más imposible que eso. Tal vez una foto nos permita congelar un recuerdo, pero será en un tiempo sólo eso: un momento en nuestro pasado. Hay un libro que tiene un título que me encanta y es Todo lo sólido se desvance en el aire. El libro habla un poco del hombre de nuestra época, que trata de buscar seguridad y de envolverse dentro de cosas que cree que nunca desaparecerán. Pero la realidad es que todo pasa y que no hay nada seguro en la vida. La vida siempre se está moviendo de un lado a otro. Nada se mantiene a lo largo del tiempo, sólo el cambio. Y en algún momento nosotros no estaremos aquí. Me pongo a pensar en lugares de Caracas que en otras épocas brillaban de esplendor, donde se ofrecían bailes al son de orquestas, donde la gente llegaba con sus trajes largos, seguras de que al día siguiente encontrarían el mismo lugar intacto. Ahora, vagamente, estos lugares apenas subsisten en el caótico día a día de la ciudad capital con su arquitectura que anuncia el paso del tiempo. Y pienso en viejas casas, demolidas por los gobiernos para hacer pasar por ahí alguna autopista. Me pregunto si alguna vez sus dueños se preguntaron si su casa desaparecería.

Lo maravilloso de esto, de darse cuenta del movimiento de las cosas, es que nos trae una especie de sensación liberadora, pues al saber que muchas de las cosas que pensamos que son permanentes no estarán para siempre, nos permite emprender un comienzo con un mayor desapego de las cosas que dejamos atrás. Es la única forma de volver a empezar. Nuestro semblante se llena de optimismo al recordar que en alguna época de la vida no viviamos en el lugar de donde nos vamos, que en algún momento no nos rodeaban las personas que nos rodean y que por lo tanto en el llamado futuro estarán otras personas, otras casas, otras calles que se nos harán familiares con el paso del tiempo. Y el ciclo nuevamente comenzará.
Les dejo estas flores de trinitarias del jardín. Saludos a todos.


Ellas las trinitarias

28 febrero 2010

Primer paso

Para llegar a algún sitio, todos sabemos, hay que dar al menos un primer paso en la dirección hacia donde se encuentra nuestro objetivo, aúnque sea un paso pequeño. Aunque el camino sea largo, lo importante es estar en movimiento. El tiempo o cuánto te demores en llegar, es lo de menos. Lo importante es avanzar y llegar en algún momento. Lo importante es ir en pos de nuestros sueños.
Como les comenté en dos entradas anteriores, disfruto de la fotografía y quiero aprender a tomar buenas fotos. El primer paso que dí fue inscribirme en lo que resultó un excelente y motivador curso fotográfico on-line llamado L´atelier, dictado por Jackie Rueda y segundo, participar en el grupo de La Vuelta al Mundo, dirigido también por esta fotógrafa, donde cada mes proponen un tema fotográfico y tenemos que seguir las reglas que ella nos dicta ahí. La idea es tomar las fotos que queramos, divertirnos y si se desea, también aprender. La gente que participa está regada por todo el mundo así que resulta dinámico e interesante. Y sobretodo, el ambiente es muy agradable.
Este mes de Febrero teníamos que fotografiar el color rojo. No importaba a qué le tomaramos fotos. Lo importante era el color. Por último, si contamos con un blog, podemos publicar las fotos el último día de cada mes. Así que aquí les dejo mis primeras fotos. Este es mi primer paso.
Si no sabes cómo dar un primer paso, investiga, lee, observa qué están haciendo los otros y empapate de todo lo que necesitas para tu comienzo. Si tienes miedo, pues, a pesar de él, sigue adelante. Y si sigues empeñándote, un día, a lo lejos, aparecerá el sitio a donde quieres llegar.
Me decidí hace poco por empezar a hacer click con mi cámara, sin pensarlo mucho. Era la única forma de comenzar. Espero que disfruten de este inicio y espero que donde me encuentre en el mundo, en los próximos meses, siga con esta pasión. Saludos a todos los que pasan por aquí.
Alejandra Click

Fresh Milk bottle

Afternoon

Tea Time

There was a time...

16 febrero 2010

Más allá de nuestros impedimentos: la historia de Helen Keller y Anne Sullivan

El sábado pasado tuvimos cine de casa. Mi esposo y yo nos acomodamos en el sofá y nos preparamos a ver una película. Al principio mi esposo estaba escéptico, pues, cuando la película empezó a correr vimos que era en blaco y negro. Yo sabía que era un clásico y sabía sobre quien se trataba. Está basada en una historia real, sobre Helen Keller y Anne Sullivan.
Para quienes no saben quien es ella, vale la pena saber su historia: fue una niña que a los meses de nacida, por causa de una enfermedad, quedó sorda y ciega. Sí, perdió dos de los cinco sentidos. O sea, imagínense, no podía ni ver ni escuchar. Al quedarse tan pequeña así no hubo oportunidad de que aprendiera a hablar, es decir, a comunicarse y sus padres tampoco sabían cómo comunicarse con ella. A pesar de ser una persona con una inteligencia normal, ella vivía aislada en su mundo y los primeros seis años de su vida transcurrieron como si fuera una mendigo en su propia casa, comiendo con las manos, sin saber asearse y sin poder hablar con nadie. Los padres, que eran de dinero, la iban a meter a un asilo de locos por su comportamiento impulsivo e incontrolable debido a su situación, pero antes de eso, decidieron buscar una profesora particular, que había sido ciega y no sólo eso, sino que después de haber tenido una infancia muy difícil, salió adelante, graduándose con honores.

Esta historia es muy famosa, porque la profesora que llega, Anne Sullivan, con mucha disciplina y paciencia, lograr que ella se pueda comunicar, y no sólo eso, sino que le enseña a comer con cubiertos, a vestirse y a limpiarse ella misma. Logra enseñarle el sentido de las palabras a través de un lenguaje de manos. A medida que le iba mostrando las señas, hacía que ella tocara las cosas. Suena fácil, pero en realidad, la niña tenía que hacer la asociación, por ella misma, entre las los signos y las cosas. Al principio ella no sabía que era un lenguaje, pero gracias a la insistencia de la profesora y a su carácter ferreo, con el cual pudo disciplinar a la niña y enfrentarse a los padres, quienes sentían lástima al ver cómo la profesora le enseñaba con métodos muy duros (pues la niña estaba muy consentida), pudo entablar una relación con Helen.

Helen posteriormente asistió a la universidad y se graduó con honores, conviertiéndose así en la primera persona sordo-ciega en obtener esta calificación.

Gracias a Helen Keller las condiciones de los ciegos mejoraron, pues ella abogó por eso. Tanto ella como Anne compartieron a través de conferencias su experiencia.

Al terminarse la película, mi esposo me comentó: y nosotros que nos ponemos tantas trabas, trabas que son tan tontas, trabas inexistentes. Eso es lo que quiero transmitir con estas palabras. Si estas dos personas lograron superar sus propios impedimentos, nosotros, personas con capacidades naturales para aprender a hablar, escribir y comunicarnos, podemos, sí, realmente podemos, alcanzar metas como el vivir fuera. Y esto lo podemos aplicar a cualquier ámbito de nuestras vidas. Me alegra saber que puedo ver la pantalla de la computadora, teclear palabras y buscar por ejemplo, páginas que me permitan practicar el inglés y buscar sobre la vida en Londres, sin mayor impedimento.

Sí, estoy agradecida.

04 febrero 2010

Superación y belleza en la emigración

The red inside Hay alguien de Carolina del Norte, USA, que entra a mi blog varias veces. A veces me pregunto quien llega por ahí, qué hace, a qué se dedica. Esos son los misterios del cyberespacio.
Tengo ganas de modificar mi blog. Creo que poco a poco esto se irá poniendo un poco más personal debido a la pasión fotográfica que estoy empezando a sentir. Empezaré a poner eventualmente fotos que yo misma haga, aquí en el blog, y ya no tendré que usar imagenes encontradas al azar en google. He entrado a unos blogs llenos de color y de imagenes bellisimas, gente de por aquí y de por allá que hacen de la fotografía un espacio de vida. Y se preguntarán: ¿y este comentario que tiene que ver con la inmigración? Pues, para mí, todo, porque quiero cambiar un poco de vida en cuanto llegue al país donde quiero vivir. Como ven en mi perfil, me encanta el arte. O sea, para mí, el arte se resume en belleza, aunque para otros este concepto sea más político, es decir, que con el arte puedes manifestar una postura. Pero para mi es belleza. Y la belleza, pienso ahora, también puede ser una postura.

Una de las razones por la que quiero emigrar es para encontrar belleza en las calles de otro lugar. En Venezuela, como en todos lados, hay belleza, pero esa belleza está nublada por la situación que ustedes ya conocen y que seguramente ven en el noticiero de la noche y que mantiene a una buena parte de los venezolanos en la incertidumbre.

Ahorita estoy en Bogotá. Se ve que este país, Colombia, hizo un gran esfuerzo por salir adelante. Sí, se respira la voluntad de superación, de querer hacer las cosas bien. Mañana será el "Día de no carros" en esta gran ciudad de nueve millones de habitantes. Y me gusta eso, me gusta que exista una conciencia por el medio ambiente, pues lo que se quiere es que la ciudad respire un poco, pues la gente se tendrá que transportar en transporte púplico. Esa es una excelente forma de crear conciencia. Esos detalles de avanzada son los que hacen que sienta un gran atractivo por emigrar. Quiero vivir en un país que quiera mejorar cada día, que quiera superarse y que hace me impulse a mi propia superación.

28 enero 2010

La señora de los 4 hijos: fuerza para seguir adelante

Hoy tampoco pensaba escribir. Los ojos se me cierran del cansancio, pero aquí estoy, pegada a internet. ¿Qué me motiva a escribir hoy? Pues, ví que entró una persona de Oman al blog. Alguien por esos lados tal vez quiere partir a hacerse de una nueva vida. Me gusta ver gente entrando de todos lados a este pequeño espacio. Me llama la atención que entren personas que se encuentran en USA, cuando éste suele ser un país que muchos buscan para emigrar. Pero habrá algo que están tratando de encontrar, aquí, en la inmensidad de la web. Ahorita no estoy en Venezuela, pues estoy de viaje de trabajo. Aquí, en una ciudad de Colombia.
Quería hablar de la mamá de la persona para quien estoy haciendo el trabajo aquí en Colombia. Fue a buscarme al aeropuerto junto con su hijo y su esposa. Esto no es usual que me ocurra, pues, nunca van a buscarme familias al aeropuerto. Normalmente son taxistas o la persona de la empresa para quien trabajaré, ¿pero una abuela?, nunca. Me encantó que la señora estuviera ahí, con su voz alegre y su simpatía. Me sentí como en casa.

Y supe su historia: madre de cuatro hijos, quedó viuda cuando sus hijos eran unos pequeñines, pues su esposo, siendo minero, tuvo un accidente en una mina y no sobrevivió. Ella tuvo que trabajar para mantener a los cuatro, cuidarlos, darles educación y seguirles dando un hogar, un calor de familia. Y por supuesto, viniendo de un origen humilde no era una empresa fácil. Pero ella lo hizo porque lo tenía que hacer. No tenía otra alternativa sino salir adelante. Y hoy, sus hijos son personas responsables, graduados de la universidad después de haber estudiado de noche y trabajado de día. Hoy son gerentes que viajan a otros países a hacer negocios. Y los hijos están orgullosos de su origen y de su madre, quien con tan pocos recursos se armó de valor y sacó a sus hijos adelante.

Me emociona saber este tipo de historias, historias de la gente de por aquí y de por allá que llenan de color la vida y que nos dicen a gritos Si se puede, hazlo, atrevete, ve por ello.

Esta es una historia breve para recordar cuando tengamos miedo de lanzarnos a la vida. Es una anécdota de una vida común para seguir buscando nuestro destino en otros lugares. O para simplemente atrevernos a ir en la búsqueda de nuestros sueños.

Un saludo a todos aquellos que llegan a este ricón de la web.

P.D. Y estoy agradecida con la vida de que puedo contribuir con Haití. Llevamos agua, comida, pañales a la Cruz Roja Venezolana. Me emociona pensar que habemos tantas personas en el mundo dispuestos a ayudar a quienes realmente lo necesitan.

23 enero 2010

La emigracion y la fotografía

Lo curioso de todo, digo, empezando este pequeño post, es que no pensaba escribir hoy. El día está radiante y la luz entra por las ventanas suevamente. La brisa mueve las flores y acá dentro todo está tranquilo mientras escuchamos jazz. Sí jazz, como si aquí, en este lindo país, no estuviera pasando nada. El cielo azul impacta en los ojos. Oh sí, muy lindo, y ciertamente me cuesta asociar toda esa belleza a mi alrededor con las expropiaciones del presidente y con el racionamiento de luz. Pero así al parecer son las cosas en la Tierra. Más allá de nosotros siempre estará la naturaleza indómita como recordatorio de nuestra brevedad en el mundo.


Con todo esto de la emigración me topé con el blog de Jackie Rueda, como mencioné en el post Joyas de la web, una fotógrafa en Motreal. Sus fotos son inspiradoras y estimulan la imaginación. Yo, fascinada con estas imágenes que me parecen artísticas, terminé inscribiéndome en el curso de fotografía que ella acaba de abrir. Yo estoy encantada. Pero ayer nos tocó el tema de fotografíar la ciudad. Los que vivimos aquí sabemos lo que significa salir con una cámara a las calles de Venezuela. Así que le tuve que pedir a mi esposo que me acompañara (como guardaespaldas) a tomar estas foticos. Fuí a la plaza principal del lugar donde vivo y bueno, me sentí fuera de contexto. ¿Por qué? Porque hoy, mientras yo tomaba mis foticos en la capital se concentraba la gente para marchar una vez más en contra del gobierno. Me dí animos a mi misma de seguir y bueno, me aislé un poco. No es que no quiera a mi país, es que a veces necesitamos un respiro de todos esos aconteceres y hacer como si aquí no pasara nada.




Yo le digo a quien me pregunta qué es lo que busco emigrando, que yo no espero encontrarme con el paraiso en otro lado, pues no existe, pero de seguro sí podré salir con mi cámara sin sentirme amenazada, si podré muy probablemente tardarme menos de dos horas en llegar al trabajo, sí podré tomar el autobus para ir a mi empleo, sí podré salir de mi casa sin tener que ver hacia los lados, sí podré vivir sin que cada vez que me despierte el presidente del país donde viva me haga sentir avergonzada. Y sí, sí que me duele dejar Venezuela, pero al mismo tiempo me emociona conocer cómo es la vida cotideana en otros lados.


No sé qué opinen mis lectores, qué piensan o qué buscan ellos en su emigración, o tal vez no sé si los que emigraron esten felices con su decisión. La mayoría de quienes conozco que se han ido están felices.


Por los momentos seguiré con el cursito y tomando fotos simulando que vivo en un país tranquilo donde se respira paz.

05 enero 2010

Emigrar: el reto de subir la montaña

Y se fue la Navidad... Llegó otro año lleno de nuevas metas. Espero que la hayan pasado estupendamente junto a la gente que quieren. Que este año que comienza esté lleno de alegrías para todos ustedes.
Se me hizo difícil escribir durante Navidad, pues como es una época en la que piensas en la familia, en los seres queridos, se disfrutan de las tradiciones, de la gente que viene a visitarnos, de las hallacas, del pan de jamón, del panettone, del turrón, del ponche crema y de muchas otras cosas más pintadas del color navideño, es dificil pensar en dejar todo eso para irse a otro país. Sé que la Navidad es un corto período del año, pero es un tiempo que adoro y se me hace complicado pensar que dejaré todo esto atrás. Siempre sueño con venir a visitar a mi familia cada diciembre. Mi hermana vino de afuera con su esposo, así que hemos pasado un tiempo muy rico aquí. Nos hemos reído mucho y los inconvenientes del país quedaron en segundo plano, como si todo estuviera ocurriendo en otro lugar. Sin embargo, hablar con mi hermana de vivir en el extranjero, me refuerza la idea de aventurarme. En estos momentos escucho la emisora BBC, por internet, para practicar mi inglés. Es un reto para mí aprenderlo bien. Me imagino visitando, por ejemplo, la Biblioteca Pública de Londres o paseando por Hyde Park.
El día sábado fuimos a El Avila. Eramos cinco personas. Subimos un pequeño pedacito de esa gran montaña caraqueña y con nosotros fue una chica que en algún momento fue profesora de escalada. Así que la ruta que tomamos tenía unas pequeñas rocas que escalar. No soy buena en eso de escalar, así que cuando apareció una pequeña pared, entré en pánico. Pero todos me impulsaron a subir, tenía que hacerlo, no había opción. Me subí a la pequeña pared y en la mitad, me quedé como atrapada, pues sentía que no podía, que me iba a caer, que me iba a romper la cabeza, qué sé yo. Me decía a mi misma: bueno, si no puedo subir esta pequeña pared, ¿cómo podré tener éxito en mi emigración? Me tomo un tiempo subir, pero el apoyo de los demás, diciéndome que tenía que subir como diera lugar y mi pensamiento de que tenía que hacerlo, hizo que subiera esa pequeña pared. Y concluí para mi misma: sí podré tener éxito en mi emigración.
La amiga de mi hermana, conocedora de escalada, me contaba que cuando llevaban a niños por ese pequeño camino y había algún niño que no quería escalar, al ver que los cincuenta niños delante de él lo habían logrado, él se aventuraba. Es cierto, así lo veo, pensar en toda la gente que ha dejado el país y ha tenido éxito, es un gran impulso para mí.
El subir esa pequeña pared fue una motivación para mí y reforzó la seguridad de que todo esfuerzo es recompensado. Recordaré siempre esa satisfacción que sentí. Afrontar los obtáculos, no dejarse vencer, es el secreto del éxito tal como dicen por ahí. Seguir hacia delante en medio de la angustía y de los miedos. Estos siempre se superarán. Emigrar y lograr el objetivo de establecerme en otro país, se ha convertido para mí en un reto, quiero demostrarme a mí misma que sí puedo, más allá de los inconvenientes que tenga Venezuela, más allá de querer abandonar mi país, es un deseo por vivir en un lugar ajeno, lograr la adaptación y llenarme de la cultura del país donde voy a vivir. Emigrar es como subir una pequeña montaña.

19 diciembre 2009

Día del inmigrante: 18 de Diciembre

Hoy es el día del inmigrante. Sí, hoy se recuerdan aquellas personas que dejaron sus tierras en busca de un destino mejor o porque ya no podían vivir más en sus lugares natales, por inseguridad o catastrofes naturales. Sin embargo, creo que la inmigración está en el corazón de nosotros, los humanos. Hace miles de años fuimos nómadas y hoy nuestra especie está regada por el mundo gracias a ese impulso que nos motiva a movernos, a buscar más, a crecer, a mejorarnos a nosotros mismos, siempre buscando la vida, una mejor vida, porque a eso venimos, a ser Vida. En nuestras venas corre el deseo de recorrer lugares, de desplazarnos grandes distancias, de conocer aquello que es diferente. Nuestros ancestros buscaban un lugar para beber agua, un lugar fértil donde crecieran frutos, un sitio donde pastaran animales que ellos pudieran cazar. En nuestros corazones mora ese sueño de la búsqueda de la felicidad. Y sí, hay quienes encuentran ese lugar en donde nacieron, pero otros lo encuentran más allá de los límites de sus pueblos de origen o más allá del país donde nacieron. Pienso que por mis venas corre la sangre de muchos emigrantes. La primera historia de ellos es la de mi abuelo paterno. Cuenta mi familia que se vino de la lejana ciudad de Maturín, capital del Estado Monagas, por allá en los años 20. Mi abuelo aparece en el medio de la foto, cruzando un río que lo llevaría a la gran ciudad de Caracas, la ciudad de los techos rojos. Sin saber lo que le esperaba, dejó a sus padres, a sus hermanos, el lugar donde creció y se marchó a buscar su destino. Y la historia cuenta que abrió una botica en una de las esquinas de Caracas, conoció al amor de su vida y se casó a los 40 años. Tuvo 4 hijos y construyó un edificio con el apoyo de su esposa. Veo esa foto y entiendo de dónde viene mi deseo de partir, de dónde vienen las ganas de lanzarme a una aventura de llegar a un nuevo sitio, empezar desde cero y construir una vida, así como hizo mi abuelo. El lo logró. Ahí en la foto lo veo sonriendo. Y cuando le tomaron esa foto, él no sabía lo que el destino le tenía preparado, aunque tal vez simplemente sea que él forjó su destino, creó el mundo que él quería a su alrededor. Tuvo una vida feliz y si él no se hubiera atrevido a buscar más allá de lo que él conocía, si no hubiera seguido a su corazón, si no se hubiera lanzado a esa gran aventura yo no estaría aquí conmemorando el día del inmigrante, como lo fue mi abuelo al dejar sus tierras atrás.

03 diciembre 2009

La emigracion y la familia: ellos se quedan nosotros nos vamos

Hace poco tuve que hacer un toque técnico en el médico. Me atendió un doctor de cierta edad, vistiendo una guayabera, lo que de inmediato me hizo recordar a mi abuelo, que solía llevar ese agradable atuendo. El médico me estrechó la mano fuertemente y me invitó a sentarme frente a él, escritorio de por medio. Sobre el mueble había una fotografía de formato grande, que mostraba una gran familia con varias generaciones en ella. El fondo era un bello jardín tropical con grandes chaguaramos y palmas, una grama brillante y bellas flores. Se notaba que la familia se había preparado para la foto y que era alguna importante celebración. Me encantó la fotografía pues siempre me dejo seducir por esas imágenes familiares.
Le pregunté al médico: "¿todos sus hijos viven aquí? Y el me respondió: "pues, tengo 3 hijos que viven en el extrajero ya hace más de 10 años. Se fueron a estudiar afuera, sus postgrados y maestrías. Los otros 2 viven aquí". Nuevamente le pregunté: "Y cómo se siente siendo padre con sus hijos afuera?" El médico siempre correcto y profesional me respondió: "Claro que hacen falta, pero esa es la vida de ellos. Ellos tienen su propia vida. Yo lo hice en su momento. Me fui a estudiar fuera, dejándo a mis padres aquí y años después regresé".
Me despedí con un apretón de manos. Fue muy amable y franca la respuesta. Pensé que sí, ciertamente, los hijos deben dejar el hogar para tejer su propia vida y tal vez formar una familia como la que aparecía en la foto del médico. Y reunirse a fin de año para hablar de lo que han logrado y vivido en el tiempo en el que no han estado juntos. La Navidad se aproxima y las personas se movilizan. Llegan de lejos a compartir sus experiencias lejos del hogar.

17 noviembre 2009

Entrevista a un inmigrante en UK

A muchos de aquellos que queremos emigrar nos gusta indagar sobre la vida que llevan emigrantes en sus países de acogida. Por eso sigo con esta otra entrevista hecha a una persona muy cercana a mí. Ella ha vivido en varios sitios por su amor a viajar y a conocer, y nos deja algunos comentarios acerca de su experiencia viviendo en otros países. A continuación podrán disfrutar de la entrevista:

1. Fecha de salida de tu país de origen: 2 de sep 2005

2. País de destino: USA

3. País en el que actualmente vives: UK

4. Edad y sexo: 29 años. Femenino

5. Ocupación y/o profesión: Lic. en Administración de Empresas. Ocupación: vendedora, camarera, asistente administrativo.

6. Estado civil (soltero, casado, divorciado, viudo): Casada

7. ¿Por qué decidiste emigrar?
Porque lo que comenzó como un viaje de aventura terminó en tener como última opción vivir en Venezuela. Hasta que no supe cómo se vivía en otros países, no me di cuenta lo mal que se vive en un país inseguro. El otro día paseaba de noche por Londres y vi a tres chicos que iban jugando a asustar a la gente: se acercaban y les gritaban. La mayoría no se asustaba, se reían sin más, no tenían en su interior el reflejo venezolano de que alguien a menos de un metro es un potencial asaltante. Me imaginé hacer eso en Venezuela y recordé lo intranquilo que uno vive allá y me sentí feliz de estar aquí.

8. ¿Por qué elegiste el país de destino?
Porque una amiga de una amiga mía se ofreció a recibirme.

9. ¿Se cumplieron tus expectativas?
Sí se cumplieron. Me fui con 500 dólares en el bolsillo, estuve un año en USA, trabaje sólo 6 meses, y el resto del tiempo lo dedique al objetivo principal de ese viaje, que era conocer otras culturas y viajar dentro de ese inmenso país. Me regrese a visitar a mi familia con unos ahorros para seguir mi viaje hacia otro continente.

10. ¿Qué fue lo más difícil de tu proceso?
Lo más difícil fue superar los miedos y prejuicios que uno tiene. Salí de mi país con un estatus alto y llegué a otros país con muy poco dinero. La primera vez que haces un trabajo no profesional (camarera, vendedora de tienda, etc) te sientes un poco extraño contigo mismo y tienes que superar las tonterías que vienen a la mente. Eso se me pasó rápido cuando me imaginaba que sino trabajaba iba a tenerme que regresar, y mi sueño de viajar se terminaría cuando no había ni comenzado, así que mi orgullo desapareció.
En mi opinión lo que hay que saber manejar mejor es la incertidumbre. A las tres semanas de haber llegado, recibí mi primer cheque del trabajo y no me alcanzaba para nada. Tenía que pagar parte del alquiler y la comida. De los 500 dólares sólo me quedaban 80, y el cheque era como de 300 dólares, porque me dieron pocas horas de trabajo. Me di cuenta que con ese trabajo no iba a poder sobrevivir. Pensé que sólo podían pasar dos cosas: que me tuviera que regresar o que encontrara otro trabajo, así que no había razón para el pánico. Le dije a todo el que se me cruzó en mi camino que buscaba trabajo y a los tres días tenía un nuevo trabajo. Ahhh y nunca había hablado inglés fuera de clase. Tuve que anotar en un papel lo que tenía que decirle a los clientes. Ahora me da risa cuando recuerdo que tenía que leer "How can I help you?"
11. ¿Qué harías diferente?
Creo que nada.

12. ¿Regresarías a tu país de origen?
Espero no tener que hacerlo. Sólo fuerzas mayores me harían regresar, porque la forma de vida de mi país, a mi no me va.

13. En una palabra, ¿cómo definirías el ser inmigrante?
Multicultural

13 noviembre 2009

El deseo de la rana: emigración para niños

El otro día escuchaba en la emisora 99.9 FM el programa matutino de César Miguel Rondón. Entrevistaba a la ilustradora del libro Jararaca, Perereca y Tiririca de Ana María Machado, que cómo se podrán imaginar por el nombre, es un cuento infantil. Me llamó la atención la historia y el enfoque que le dieron en el programa. El cuento trata sobre una culebra, una rana y una gramilla que viven en un terreno baldío hasta que llega el hombre a acondicionar el lugar para construir un edificio. Su hábitat rápidamente se ve afectado por esta intrusión y en el programa de radio, esta afectación del medio lo relacionan con el acontecer político en Venezuela y el deterioro de nuestra calidad de vida.

Los personajes del cuento reaccionan de manera diferente ante lo que sucede: la culebra reacciona con violencia, la rana decide huir (emigrar) y la gramilla, como no puede irse (porque está pegada al piso), vuelve a nacer aquí y allá aunque la arranquen, pues siempre deja una semilla. El cuento termina con un final trágico para la culebra, pues muere en el intento por defender violentamente la que ella creía su tierra, la rana regresa y la gramilla nace en cuanta maceta, pote o tierrita haya en el edificio.


Todo esto me hizo pensar en los niños, en como ellos, al igual que nosotros, también se ven afectados por el entorno y me pareció una excelente manera de explicarle a ellos el por qué de la emigración. César Miguel Rondón comentaba cómo cada inicio del año escolar sus hijas se encontraban con que en el colegio ya no asistía tal o cual niño, pues se habían ido del pais.


Lo cierto es que estamos nosotros aquí, personajes de una historia lo queramos o no, y está en nuestras manos decidir el cómo enfretarnos a nuestro contexto. Tal vez seamos como la rana del cuento: vemos en emigrar una buena opción para dejar atrás lo que sucede en nuestro entorno.