¿Y cómo sabemos que somos mayoría aunque obtuvimos menos diputados? Sencillo: se sumaron todos los votos de la oposición por un lado y del oficialismo por otro, sin considerar su peso en la asamblea, y ¡Oh La La! 5.779.129 de personas no queremos al presidente frente a 5.259.998 que aún lo siguen apoyando. Esto es 51% de oposición vs. 46% de oficialismo (dejándo de lado un pequeño porcentaje de otros partidos). Lee el artículo aquí.
Estoy asombrada ahora que lo analizo profundamente. Antes existía un gran apoyo al presidente, pero ya no. Las próximas elecciones presidenciales serán en 2012. De aquí a ese tiempo, si el presidente sigue con su actual política (que no veo por qué la va a cambiar, si en diez años lo ha hecho igual, igual de mal, digo), el país irá tristemente empeorando y con ello el descontento nacional, lo cual se traducirá en un porcentaje aún mayor que no querrá al presidente. Por lo tanto, hay una gran esperanza de salir de esta pesadilla que ensombrece a Venezuela. Si para el 2012 existe un buen porcentaje de personas que adversen al presidente y yo no estoy viviendo allá, trataré por todos los medios de ir para decirle que NO al presidente con mi voto, decirle que NO lo quiero, y darle un SI a quien esté en el escenario en ese momento.
No pude votar aquí porque cuando llegué a Londres ya estaba cerrado el registro electoral. Para mí votar es un privilegio, es la propia voz dejándose sentir, fue lo que aprendí en el pequeño colegio donde estudié. Por el voto lucharon muchas personas en otras épocas y es la manera legítima de decir lo que pensamos. Espero en un futuro poder disfrutar de ese derecho, aunque para mí también es un deber.
Mientras trato de pasarla bien por estos lados. ¡Estoy fascinada con Londres!