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30 diciembre 2011

Entre montañas

Una de las cosas que más extraño en Londres es vivir entre montañas. Adoro cómo suenan los pájaros por la mañana y descubrir insectos y detalles escondidos en el monte. Extraño escuchar la brisa y el completo silencio que envuelve la casa de mis padres. Me acostumbré a la contemplación del paisaje y cada día no dejaba de sorprenderme, como lo sigue haciendo ahora. Fue una suerte para mí haber crecido entre montañas, creo que gracias a ello aprecio mucho la naturaleza y las cosas sencillas.

Estas son dos vistas desde la casa de mis padres:

Hilera

Montañas de San Antonio

Y estas otras fotos fueron tomadas alrededor de San Antonio:

entre montañas

Vista de Caracas desde San Antonio de Los Altos, Venezuela. Me gusta ver cómo las nubes hacen sombra sobre las montañas:

entre montañas

Los compañeros del pequeño recorrido (aunque falta mi mamá):

capturando



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Cruz sobre una montaña de la zona El Amarillo, San Antonio de Los Altos, Venezuela:

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Este es el Pesebre de la Iglesia del pueblo de San Antonio:

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Y estas otras también fueron tomadas en el pueblo:

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Este es mi último post del año. Gracias a todos mis lectores y seguidores por sus atentos ojos. Espero seguir por aquí trayéndoles nuevas fotos e historias.
Espero que hayan tenido una Feliz Navidad y que el Año Nuevo les traiga cosas lindas y buenas.
¡Feliz Año 2012!

08 mayo 2010

Las tres mentiras, primeras nostalgias

Estas son mis primeras notas de nostalgia y eso que apenas comienzo en este peregrinaje de vivir fuera de mi comarca, San Antonio de Los Altos, Venezuela. Cuando estas fuera (y he estado muchas veces en el extranjero, tanto por placer como por trabajo), piensas y te preguntas muchas cosas. Empiezas a comparar las palabras usadas en tu patria y las que usan los lugareños del sitio donde te encuentras. Les ves los ojos y su forma de caminar. Ves el color del asfalto y de las aceras, las líneas pintadas de las carreteras y notas si tienen huecos o no. Vas a los supermercados y te fijas cómo varía la comida de un sitio a otro o tal vez notes que realmente se parece a la de otros lugares. Si has viajado un poco empiezas a globalizar o buscas en un mercado lo que conseguías en otro país. Y tal vez si vas al mercado y alguien te contesta mal piensas que es contigo la cosa, pero si te fijas un poco más es una forma de ser del lugar, es un trato entre las personas distinto al de tu país.

Otras veces trasladas mentalmente a toda tu familia a ese sitio tan lindo donde estás y te la imaginas viviendo en ese nuevo lugar sin los problemas de tu país. Te imaginas, por ejemplo a los niños jugando libremente en las calles o a tu allegados o amigos yendo a la playa sin preocuparse de ser asesinados en las calles. Inevitablemente sientes la nostalgia y te invade una sensación de saber que eso no podrá ser, aunque en el fondo piensas que, bueno, si me quedo por estos lados yo podré vivir mejor, o sea, una parte de los míos podrá disfrutar de una mejor vida. Pero lo más duro, repito, es pensar en regresar y encontrarte con un país (tu país), sumido en el mayor caos. Es recordar el temor de salir a la calle y no regresar, el temor de ser secuestrado y matado por un par de zapatos, el temor de pensar que la vida no vale nada.

Siempre he pensado que para irse de un país la motivación tiene otra distinta a la de querer dejar el sitio donde vives. Pienso que la motivación tiene que ser el deseo de vivir fuera, de experimentar nuevas cosas, de conocer nuevas culturas. Eso facilita las cosas. La motivación no puede ser lo que dejas. Es un poco mirar hacia adelante y dejar el pasado un poco atrás. Aunque a veces sepas que te haces un poco de trampa, es decir, que te caes un poco a mentiras. Pero digo, me parece que eso ayuda.

¿Qué tan mal veo a Venezuela? Pues, pienso que está muy muy mal, malísima y de alguna forma es un torbellino en el que nosotros los venezolanos nos hemos dejado sumir, porque nos acostumbramos a vivir mal. No sé por qué mi alma nunca se ha podido resignar a eso. Sí, soy una inconforme. En fin.

Hoy nos llevaron de paseo a Santillana del Mar, mejor conocido como el pueblo de las tres mentiras. ¿Por qué? Porque ni es santa, ni es llana, ni tiene mar...
Es un pueblo medieval en Cantabria, conservado para el turismo, con muchas casas de piedra y unos paisajes a lo lejos muy lindos. Queda a unos kilómetros de la Cueva de Altamira y mañana pasaremos a ver si está abierta y así ver las pinturas rupestres, que me traen recuerdos de mi infancia. Los dejo aquí con estas fotos. Espero que las disfruten.

Santillana del Mar 3 - Cantabria

Santillana del Mar 2 - Cantabria

Santillana del Mar 1 - Cantabria

05 mayo 2010

En tres y dos, aquí y allá

Oh! Mi pobre blog, abandonado y yo en tres y dos, como dicen, dejando a Venezuela y llegando a España, en el medio medio de todo, arreglando papeles, yendo de oficina en oficina, llenando formularios. Si creen que al llegar a un país por ser ingenieros anglo-hispanos-parlantes con cuarenta postgrados y mil años de experiencia, tienen las puertas abiertas, que el rey de España o la reina de Inglaterra los están esperando para ir de tapas o tomar el té, piénsenlo bien antes de montarse en el avión. Menos mal que entendía esto perfectamente antes de aventurarme en esto y aún así les digo que me entra una desesperación en el cuerpo de sólo pensar en tener que regresarme a Venezuela con el presidente mediocre que lo gobierna. Que feo suena este post, pero quería hacerlo realista, yo aquí, en medio del frío, a mí que me gusta el calorcito, pero no, no. Por favor, por los momentos, Venezuela no. Y es tristísimo, muy muy triste, saber que el propio país está en ese caos inentendible. Camino por las calles de Bilbao y veo gente que sé que no son de aquí y los entiendo. Dejar el propio país porque ya no se puede y atreverse a esto de enfrentarte con la cultura de otro sitio donde no necesariamente somos bienvenidos. Pienso en mis padres allá y me duele el haberlos dejado, aunque no sé por cuanto tiempo y no sé si vuelva pronto porque no quiera estar más por estos lados. Pero no es Venezuela lo que quiero en estos momentos. Tan sólo pienso en mis padres, en mi familia, pero Venezuela, no, no. Es triste y doloroso todo lo que pasa allá.
Pero les cuento que tuvimos la suerte, la grandísima suerte, de contar con un apartamento prestado, calentico mientras afuera caen chorros de lluvia, y sentir el cobijo de una casa. Un lugar amoblado con todas las comodidades y con decoración antigua, con muebles que al verlos narran una historia. Doy gracias a Dios, a la vida, de que en esta transición esto me haya tocado. Pienso en otras época donde la gente se aventuraba a la nada y me quedo sin palabras. Pienso en los tiempos de ahora, cuando igual hay gente que se embarca y quedo igual sin palabras. Irse de un país a otro sin ayuda es algo admirable.
Admiro a Marco Polo, a Américo Vespucio y a Cristóbal Colón.
Mañana me levantaré y seguiremos con los trámites mientras la gente de este lugar sigue con su vida y tal vez ni perciban que por ahí hay muchos tratando de hacerse un lugar en su ordenada ciudad.

La Ria de Bilbao

Ventanas - Casco Viejo de Bilbao

Edificios en la lluvia - Casco Viejo de Bilbao - España

Museo Guggenheim de tarde - Bilbao - España

Playa de Noja - Cantabria - España

13 noviembre 2009

El deseo de la rana: emigración para niños

El otro día escuchaba en la emisora 99.9 FM el programa matutino de César Miguel Rondón. Entrevistaba a la ilustradora del libro Jararaca, Perereca y Tiririca de Ana María Machado, que cómo se podrán imaginar por el nombre, es un cuento infantil. Me llamó la atención la historia y el enfoque que le dieron en el programa. El cuento trata sobre una culebra, una rana y una gramilla que viven en un terreno baldío hasta que llega el hombre a acondicionar el lugar para construir un edificio. Su hábitat rápidamente se ve afectado por esta intrusión y en el programa de radio, esta afectación del medio lo relacionan con el acontecer político en Venezuela y el deterioro de nuestra calidad de vida.

Los personajes del cuento reaccionan de manera diferente ante lo que sucede: la culebra reacciona con violencia, la rana decide huir (emigrar) y la gramilla, como no puede irse (porque está pegada al piso), vuelve a nacer aquí y allá aunque la arranquen, pues siempre deja una semilla. El cuento termina con un final trágico para la culebra, pues muere en el intento por defender violentamente la que ella creía su tierra, la rana regresa y la gramilla nace en cuanta maceta, pote o tierrita haya en el edificio.


Todo esto me hizo pensar en los niños, en como ellos, al igual que nosotros, también se ven afectados por el entorno y me pareció una excelente manera de explicarle a ellos el por qué de la emigración. César Miguel Rondón comentaba cómo cada inicio del año escolar sus hijas se encontraban con que en el colegio ya no asistía tal o cual niño, pues se habían ido del pais.


Lo cierto es que estamos nosotros aquí, personajes de una historia lo queramos o no, y está en nuestras manos decidir el cómo enfretarnos a nuestro contexto. Tal vez seamos como la rana del cuento: vemos en emigrar una buena opción para dejar atrás lo que sucede en nuestro entorno.

01 noviembre 2009

Antes de emigrar: Pajarillo, Pajarillo

Este post creo que será cortico pues tengo sueñito. No quería dejar de pasar el momento para escribir pues hoy reflexioné sobre Venezuela y el deseo de emigrar que tengo. Pensé que sin importar las razones que me motivan a emigrar, siento que estoy haciendo las paces con Venezuela, que me estoy reconciliando con ella. Me enfoco en las cosas buenas y lindas que tiene, en las cosas que hacen que el corazón se me voltee dentro del pecho, en los detalles que hacen que a veces se asome una lagrimita sentimental. Sí, mi patria, este es mis país. Así como lo ves, al derecho y alrevés, aquí nací, aquí crecí, aquí estudié, aquí vivo, aquí trabajo, aquí río aquí lloro.
Hoy tuve que bajar muy temprano a Caracas y el Sol, ese Sol amable y vigoroso de mi pais se proyectaba sobre todas las cosas. El día estaba límpido, esplendido y yo bajaba por la Panamericana viendo la verde flora a mi alrededor. Por casualidad tenía puesta la emisora 99.9 FM y empezó un programa que a mí me gusta mucho: Toro Solo. Lo que me gusta del programa es que ponen música folclórica de todo el mundo. Normalmente hacen énfasis en la música venezolana, pero muchas veces parten a lugares lejanos y sorpresivos del globo. La música es muy variada y puedes escuchar canciones o melodías que difícilmente podrías encontrar al azar. Y mientras yo iba a la capital, mientras El Ávila se abría en el horizonte con su majestuosidad, empezó a sonar una versión de Pajarillo, un joropo venezolano. La lagrimita se asomó. Es tan bella esa melodía, tiene tanta fuerza que siempre me lleva a tiempos lejanos cuando teníamos las clases de folclor en mi colegio, de lo cual hablaré con más detalle en otro post. Lo cierto fue que mientras el Sol abrillantaba todo a mi alrededor y el cielo azul caraqueño se inclinaba sin verguenza sobre Caracas, Pajarillo sonaba en mi radio y quise a Venezuela. No escucho música folclórica normalmente, pero me dejé llevar por ese sentimiento. Al finalizar, sorpresivamente el locutor, Luis Julio Toro, dijo que íbamos a pasar a otros sónidos y empezó a sonar una canción floclórica de Suecia. La voz me hacía recordar los cantos celtas, con los que siento gran conexión y ya no recuerdo desde cuando. Me pareció buena la combinación a mí, que ambos países, Suecia y Venezuela puedan convivir en mi radio y que mi corazoncito se mueva con ambas canciones. Es decir, me gusta aquí pero también allá. Ese deseo por conocer sobre otros países es muy antiguo en mí. Me pregunté: ¿Por qué el tema de emigrar lo tengo que abordar sin sentir amor por mi pais? Nadie me prohíbe sentirlo.

Está ese Sol y están esas lluvías torrenciales, tropicales que golpean los techos, está esa montaña imposible de encontrar en otros lados. Jamás, en las ciudades que conozco, que son muchas, he encontrado alguna con el mismo toque florido. Cada una tiene su magia.
Al mediodía pasé el rato con algunas personas que hablaban de su viaje a La Gran Sabana y una de ellas hasta tenía una franela que le hacía propaganda. Otro chico hablaba con pasión de sus viajes por Venezuela y se refería a los paisajes, los quesos blancos, los dulcitos. Sí, hay cosas bellas aquí.

Hoy pensé, te quiero así Venezuela pero también está ese deseo de conocer, de vivir fuera de tí.

27 octubre 2009

Si decides no emigrar... practica estos consejos

Este blog nace precisamente por el deseo que tengo de emigrar. Algunas veces estoy totalmente convencida y en otros momentos quisiera quedarme. Cuando quiero irme siento un deseo inmenso por agarrar mis maletas y agarrar el primer avión. Otros momentos siento que no me gustaría dejar a mis padres aquí, a mi pais verde, a este cielo azul tan hermoso, a este clima tan agradable, a El Avila que enmarca a Caracas, la casa donde crecí, mi familia, la gente con quienes comparto.
Sin embargo, allá afuera hay un mundo que me seduce, que me hace soñar y que mis ojos quieren ver y que mi mente desea conocer. Otras culturas, otros idiomas me llaman la atención y el deseo de convivir con esa diferencia en formas de ser y ver el mundo.
Hoy me entró la duda sobre si realmente quiero irme. Tengo un primo que es extremadamente optimista. Tiene una personalidad alegre y rápidamente me contagio de su humor. Cuando estoy con él me desconecto de lo que sucede en Venezuela. Siempre me asombra la capacidad que tiene de sobrellevar los acontecimientos del pais. A pesar de que él siempre esta bromeando, hoy le dije por el chat: "Te tengo que hacer una pregunta profunda", mencioné como para poner a tono la conversación. Le pregunté: ¿Cómo haces para sobrellevar lo que está sucediendo en el pais?

Les dejo estos buenos consejos que me dio mi primo (y que me hicieron reflexionar), en caso de que decidan quedarse a vivir en Venezuela, nuestro colorido y frondoso pais o cualquiera que sea el lugar donde esten viviendo:

1. Busca un hobby: mi primo tiene por hobby jugar al Scrabble seriamente y ha participado en torneos mundiales que se han llevado a cabo en diferentes lugares de Latinoamérica.
2. Manten la mente ocupada: dedícate a arreglar tu casa, sal a caminar, invita a un primo a comer, siembra un arbol, reunete con tus amigos a jugar algo, etc.
3. Si crees en Dios: pídele a Dios que te aleje del mal.
4. Empieza hoy a saludar a todo el mundo: en los asensores, en las tiendas, a los clientes, el personal de limpieza, etc.
5. Piensa que ocurren más cosas buenas que malas: Enfócate en ver las cosas buenas. Te sorprenderás de todo lo que encuentras.