Me hubiera gustado empezar a hablar sobre Londres con imágenes del Big Ben o del Puente de La Torre, pero visitar Hampstead Heath me dejó maravillada. Algo tan simple y tan bello como ese parque me llenó de fascinación y de felicidad. Doy gracias por estar aquí disfrutando de esta legendaria ciudad, llena de secretos. Para ir conociendo la ciudad me voy dejando llevar por una guía turística de esas que puedes agarrar en los sitios de información sobre Londres. Es un pequeño libro que hacen para cada temporada al cual los visitantes tienen acceso gratuitamente. Ahí, muestran una lista de los lugares que se pueden visitar aquí como entretenimiento sin pagar ni una Libra. Las enumeré y poco a poco las vamos conociendo. No hay apuro. Así que cada fin de semana llenamos nuestras botellas de agua, hacemos unos sandwiches, tomamos uno de esos autobuses rojos que andan por ahí y nos vamos a recorrer algún lugar mágico de esos que encierra Londres. Siempre espero que sea un autobus de dos pisos el que tomemos, porque nos montamos en la parte de arriba y nos vamos hasta los primeros puestos y la vista desde esas alturas es maravillosa. Se pueden apreciar las calles, las ventanas, las chimeneas, los peatoneas, los carros, desde otra perpectiva. A veces pareciera que el autobus va a chocar contra algo, es muy gracioso, pero en eso gira y seguimos el paseo por las calles de la ciudad. Es fácil, es sencillo y le doy gracias a Dios que no estoy metida en una de las colas de Caracas de tres horas. Ya vendrán momentos de nostalgia, pero creo que por ahora desaparecieron. Se los llevó el buen clima. (Puedes ver más fotos de Hampstead Heath aquí y aquí. Puedes visitar mi galería fotográfica donde encontrarás más)

La gente aquí parece andar de picnic eternamente. Se siente que están felices por el verano y aunque en Venezuela siempre es verano, se que aquí este hermoso clima no durará sino un tiempito. Pero después vendrá el otoño, la estación que siempre he ansiado conocer. Así que veré las hojas caer y el anaranjado de los árboles durante los atardeceres.
La gente aquí parece andar de picnic eternamente. Se siente que están felices por el verano y aunque en Venezuela siempre es verano, se que aquí este hermoso clima no durará sino un tiempito. Pero después vendrá el otoño, la estación que siempre he ansiado conocer. Así que veré las hojas caer y el anaranjado de los árboles durante los atardeceres.
Pero me desvié del tema. Si algo bellísimo tiene Londres son los parques. Como soy amante de la naturaleza, disfruto enormemente caminar por zonas verdes. Los árboles aquí son hermosos.
Sí, se que en Venezuela también los hay, pero los de aquí son igual de bellos, grandes e imponentes.
Luego de visitar otros parques, quedé asombrada por la belleza del Hampstead Heath. Nos gustó tanto que fuimos tanto el sábado como el domingo. Disfrutamos de la delicia de estar en el exterior, respirando un aire fresco y perfumado. Es un parque boscoso en ciertas zonas, algo montañoso, con grandes árboles, en donde uno se puede hacer la ilusión de que está perdido dentro de una gran montaña, pero ahí mismo está la ciudad, que de pronto, desde un claro, aparece a lo lejos, mostrando su típica silueta. Mientras caminamos aparecen bancos en donde nos podemos relajar. Pudimos elegir la hierba y ahí nos sentamos mientras el viento soplaba y peinaba el alto cesped. ¡Qué delicia! Extrañaba mucho poder caminar sin temor en una zona verde.

Y el parque encierra aún más bellezas, pero por hoy se acaban estas palabras, dejándolos con estas pequeñas imágenes del parque de una aprendiz de fotógrafa (con cámara nueva). No dejo de preguntarme cómo será esa parque nevado. Si por casualidad vienen a Londres de visita, no dejen de pasar por ahí.
Y el parque encierra aún más bellezas, pero por hoy se acaban estas palabras, dejándolos con estas pequeñas imágenes del parque de una aprendiz de fotógrafa (con cámara nueva). No dejo de preguntarme cómo será esa parque nevado. Si por casualidad vienen a Londres de visita, no dejen de pasar por ahí.