04 julio 2010

Oh! Hampstead Heath...

Me hubiera gustado empezar a hablar sobre Londres con imágenes del Big Ben o del Puente de La Torre, pero visitar Hampstead Heath me dejó maravillada. Algo tan simple y tan bello como ese parque me llenó de fascinación y de felicidad. Doy gracias por estar aquí disfrutando de esta legendaria ciudad, llena de secretos. Para ir conociendo la ciudad me voy dejando llevar por una guía turística de esas que puedes agarrar en los sitios de información sobre Londres. Es un pequeño libro que hacen para cada temporada al cual los visitantes tienen acceso gratuitamente. Ahí, muestran una lista de los lugares que se pueden visitar aquí como entretenimiento sin pagar ni una Libra. Las enumeré y poco a poco las vamos conociendo. No hay apuro. Así que cada fin de semana llenamos nuestras botellas de agua, hacemos unos sandwiches, tomamos uno de esos autobuses rojos que andan por ahí y nos vamos a recorrer algún lugar mágico de esos que encierra Londres. Siempre espero que sea un autobus de dos pisos el que tomemos, porque nos montamos en la parte de arriba y nos vamos hasta los primeros puestos y la vista desde esas alturas es maravillosa. Se pueden apreciar las calles, las ventanas, las chimeneas, los peatoneas, los carros, desde otra perpectiva. A veces pareciera que el autobus va a chocar contra algo, es muy gracioso, pero en eso gira y seguimos el paseo por las calles de la ciudad. Es fácil, es sencillo y le doy gracias a Dios que no estoy metida en una de las colas de Caracas de tres horas. Ya vendrán momentos de nostalgia, pero creo que por ahora desaparecieron. Se los llevó el buen clima. (Puedes ver más fotos de Hampstead Heath aquí y aquí. Puedes visitar mi galería fotográfica donde encontrarás más)

EL2-008

La gente aquí parece andar de picnic eternamente. Se siente que están felices por el verano y aunque en Venezuela siempre es verano, se que aquí este hermoso clima no durará sino un tiempito. Pero después vendrá el otoño, la estación que siempre he ansiado conocer. Así que veré las hojas caer y el anaranjado de los árboles durante los atardeceres.
Pero me desvié del tema. Si algo bellísimo tiene Londres son los parques. Como soy amante de la naturaleza, disfruto enormemente caminar por zonas verdes. Los árboles aquí son hermosos.


Hamsptead Heath - London

Sí, se que en Venezuela también los hay, pero los de aquí son igual de bellos, grandes e imponentes.
Luego de visitar otros parques, quedé asombrada por la belleza del Hampstead Heath. Nos gustó tanto que fuimos tanto el sábado como el domingo. Disfrutamos de la delicia de estar en el exterior, respirando un aire fresco y perfumado. Es un parque boscoso en ciertas zonas, algo montañoso, con grandes árboles, en donde uno se puede hacer la ilusión de que está perdido dentro de una gran montaña, pero ahí mismo está la ciudad, que de pronto, desde un claro, aparece a lo lejos, mostrando su típica silueta. Mientras caminamos aparecen bancos en donde nos podemos relajar. Pudimos elegir la hierba y ahí nos sentamos mientras el viento soplaba y peinaba el alto cesped. ¡Qué delicia! Extrañaba mucho poder caminar sin temor en una zona verde.

Hamstead Head - London

Y el parque encierra aún más bellezas, pero por hoy se acaban estas palabras, dejándolos con estas pequeñas imágenes del parque de una aprendiz de fotógrafa (con cámara nueva). No dejo de preguntarme cómo será esa parque nevado. Si por casualidad vienen a Londres de visita, no dejen de pasar por ahí.


Hampstead Heath - London

Hierba - Hampstead Heath Park

Hampstead Heath Park - London

22 junio 2010

Un paseo por La Alhambra, Granada

Verde que te quiero verde.
Grandes estrellas de escarcha,
vienen con el pez de sombra
que abre el camino del alba.

Extracto del poema Romance Sonámbulo
de Federico García Lorca, famoso poeta granadino.
publicado en su libro Romancero Gitano.

Y Sí, aquí estoy, ya llegué a donde teníamos que llegar desde que salimos de Venezuela, pero antes de hablar de Londres, que es donde estamos ahora, quería dejar una nota sobre La Alhambra.
Con más de mil años de historia, La ciudad palatina de La Alhambra, se levanta en una pequeña colina de Granada (Andalucía, España). Tal vez uno se pueda preguntar al verla de lejos, solitaria y silenciosa bajo una noche de luna, por qué vienen a verla más de dos millones de personas cada año. Al observar su sencillo exterior y sus desnudas paredes rojas, no podemos imaginar que dentro de ella se encuentran unos delicados y bellos palacios de los cuales nos cuesta vislumbrar cuáles manos y qué genio la concibió. Llenos de detalles y de secretos, Los Palacios Nazaríes que moran dentro de la muralla, llenan de deleite visual y de asombro a cualquier curioso que se de un paseo por ellos. Es gratificante ver como un pequeño lugar puede reunir a tantas personas y lograr que todas ellas se queden paralizadas ante tanta belleza. Tuve la suerte de estar ahí. Mi deseo de caminar por esa ciudadela se hizo realidad.
Mientras andaba por sus recintos rememoré el momento en el cual el deseo de visitar La Alhambra apareció en mi mente. Hace ya alrededor de diez años tomé un curso en la universidad llamado Jardín, Arte y Poesía. En él, la profesora, amante de este mágico lugar, nos habló de cómo había sido construído y de la historia alrededor de él. Desde entonces quise ir a ver esa misteriosa maravilla.
La Alhambra habla por sí sola. Al caminar alrededor de ella se oye el agua caer de innumerables rincones, pues fue pensada para aprovechar los riachuelos que vienen de la Sierra Nevada. Y el agua servía no sólo para proveer al sultán y a su séquito de su frescor, para beberla y asearse, sino para inundar de belleza sus patios, como El Patio de Los Leones y El Patio de Comares, donde múltiples reflejos tiemblan levemente y otros se muestran como espejo del palacio que parece flotar en el aire.
Siempre recordaré con cariño la profesora que me enseñó a querer La Alhambra. Un saludo para ella, que probablemente ni se imaginará los posibles legados o deseos que va dejando por ahí en sus alumnos. Los dejo con algunas fotos de la Alhambra que pude tomar con mi pequeña cámara. Quería comentar que mis imágenes no le hacen honor a su belleza. Vale la pena darse un paseo por La Alhambra, la cual dejará satisfecho al visitante que sepa apreciar la historia de esas delicadas y bien conservadas ruinas, aunque al mismo tiempo dejará una inquietud y un deseo por saber lo que callan sus paredes. Me encantaría seguir escribiendo, pero sino este post sería muy largo. Tal vez más adelante, rememorando, pueda contar otros detalles, pero como dice una inscripción en El Salón de los Embajadores de los Palacios Nazaríes: Di pocas palabras y saldrás con paz.
Un saludo!

P.D. Este post se lo dedico a mis amigos Raquel y Gabriel con quienes tuve la suerte de compartir la materia de Jardín, Arte y Poesía en la universidad. Espero que les traiga buenos recuerdos.

P.D.D Gracias por la paciencia a quienes me siguen! Pero esto de moverse por el mundo no está fácil! :)

La Alhambra

El Albaizin - Granada

La Alhambra

La Alhambra

La Alhambra

La Alhambra

Alhambra

La Alhambra

08 mayo 2010

Las tres mentiras, primeras nostalgias

Estas son mis primeras notas de nostalgia y eso que apenas comienzo en este peregrinaje de vivir fuera de mi comarca, San Antonio de Los Altos, Venezuela. Cuando estas fuera (y he estado muchas veces en el extranjero, tanto por placer como por trabajo), piensas y te preguntas muchas cosas. Empiezas a comparar las palabras usadas en tu patria y las que usan los lugareños del sitio donde te encuentras. Les ves los ojos y su forma de caminar. Ves el color del asfalto y de las aceras, las líneas pintadas de las carreteras y notas si tienen huecos o no. Vas a los supermercados y te fijas cómo varía la comida de un sitio a otro o tal vez notes que realmente se parece a la de otros lugares. Si has viajado un poco empiezas a globalizar o buscas en un mercado lo que conseguías en otro país. Y tal vez si vas al mercado y alguien te contesta mal piensas que es contigo la cosa, pero si te fijas un poco más es una forma de ser del lugar, es un trato entre las personas distinto al de tu país.

Otras veces trasladas mentalmente a toda tu familia a ese sitio tan lindo donde estás y te la imaginas viviendo en ese nuevo lugar sin los problemas de tu país. Te imaginas, por ejemplo a los niños jugando libremente en las calles o a tu allegados o amigos yendo a la playa sin preocuparse de ser asesinados en las calles. Inevitablemente sientes la nostalgia y te invade una sensación de saber que eso no podrá ser, aunque en el fondo piensas que, bueno, si me quedo por estos lados yo podré vivir mejor, o sea, una parte de los míos podrá disfrutar de una mejor vida. Pero lo más duro, repito, es pensar en regresar y encontrarte con un país (tu país), sumido en el mayor caos. Es recordar el temor de salir a la calle y no regresar, el temor de ser secuestrado y matado por un par de zapatos, el temor de pensar que la vida no vale nada.

Siempre he pensado que para irse de un país la motivación tiene otra distinta a la de querer dejar el sitio donde vives. Pienso que la motivación tiene que ser el deseo de vivir fuera, de experimentar nuevas cosas, de conocer nuevas culturas. Eso facilita las cosas. La motivación no puede ser lo que dejas. Es un poco mirar hacia adelante y dejar el pasado un poco atrás. Aunque a veces sepas que te haces un poco de trampa, es decir, que te caes un poco a mentiras. Pero digo, me parece que eso ayuda.

¿Qué tan mal veo a Venezuela? Pues, pienso que está muy muy mal, malísima y de alguna forma es un torbellino en el que nosotros los venezolanos nos hemos dejado sumir, porque nos acostumbramos a vivir mal. No sé por qué mi alma nunca se ha podido resignar a eso. Sí, soy una inconforme. En fin.

Hoy nos llevaron de paseo a Santillana del Mar, mejor conocido como el pueblo de las tres mentiras. ¿Por qué? Porque ni es santa, ni es llana, ni tiene mar...
Es un pueblo medieval en Cantabria, conservado para el turismo, con muchas casas de piedra y unos paisajes a lo lejos muy lindos. Queda a unos kilómetros de la Cueva de Altamira y mañana pasaremos a ver si está abierta y así ver las pinturas rupestres, que me traen recuerdos de mi infancia. Los dejo aquí con estas fotos. Espero que las disfruten.

Santillana del Mar 3 - Cantabria

Santillana del Mar 2 - Cantabria

Santillana del Mar 1 - Cantabria

05 mayo 2010

En tres y dos, aquí y allá

Oh! Mi pobre blog, abandonado y yo en tres y dos, como dicen, dejando a Venezuela y llegando a España, en el medio medio de todo, arreglando papeles, yendo de oficina en oficina, llenando formularios. Si creen que al llegar a un país por ser ingenieros anglo-hispanos-parlantes con cuarenta postgrados y mil años de experiencia, tienen las puertas abiertas, que el rey de España o la reina de Inglaterra los están esperando para ir de tapas o tomar el té, piénsenlo bien antes de montarse en el avión. Menos mal que entendía esto perfectamente antes de aventurarme en esto y aún así les digo que me entra una desesperación en el cuerpo de sólo pensar en tener que regresarme a Venezuela con el presidente mediocre que lo gobierna. Que feo suena este post, pero quería hacerlo realista, yo aquí, en medio del frío, a mí que me gusta el calorcito, pero no, no. Por favor, por los momentos, Venezuela no. Y es tristísimo, muy muy triste, saber que el propio país está en ese caos inentendible. Camino por las calles de Bilbao y veo gente que sé que no son de aquí y los entiendo. Dejar el propio país porque ya no se puede y atreverse a esto de enfrentarte con la cultura de otro sitio donde no necesariamente somos bienvenidos. Pienso en mis padres allá y me duele el haberlos dejado, aunque no sé por cuanto tiempo y no sé si vuelva pronto porque no quiera estar más por estos lados. Pero no es Venezuela lo que quiero en estos momentos. Tan sólo pienso en mis padres, en mi familia, pero Venezuela, no, no. Es triste y doloroso todo lo que pasa allá.
Pero les cuento que tuvimos la suerte, la grandísima suerte, de contar con un apartamento prestado, calentico mientras afuera caen chorros de lluvia, y sentir el cobijo de una casa. Un lugar amoblado con todas las comodidades y con decoración antigua, con muebles que al verlos narran una historia. Doy gracias a Dios, a la vida, de que en esta transición esto me haya tocado. Pienso en otras época donde la gente se aventuraba a la nada y me quedo sin palabras. Pienso en los tiempos de ahora, cuando igual hay gente que se embarca y quedo igual sin palabras. Irse de un país a otro sin ayuda es algo admirable.
Admiro a Marco Polo, a Américo Vespucio y a Cristóbal Colón.
Mañana me levantaré y seguiremos con los trámites mientras la gente de este lugar sigue con su vida y tal vez ni perciban que por ahí hay muchos tratando de hacerse un lugar en su ordenada ciudad.

La Ria de Bilbao

Ventanas - Casco Viejo de Bilbao

Edificios en la lluvia - Casco Viejo de Bilbao - España

Museo Guggenheim de tarde - Bilbao - España

Playa de Noja - Cantabria - España