Hoy ya levantó el día con unos 12 grados centígrados. Y según me dicen, ha sido un buen verano comparado con otros muy húmedos y la alegría por el clima se notaba en el ambiente. Así se ve Londres en verano, este verano que queda atrás:
El viernes pasado salimos de paseo al final de la tarde, ya casi de noche. Los viernes, la National Portrait Gallery, abre hasta las 9 pm (Late Shift), así que decidimos pasar por ahí. El ambiente era festivo, con música de fondo, pues mucha gente va para allá a pasar el rato como una salida nocturna. Una de las exposiciones era el BP Portrait Award.
Nos encontramos con retratos impresionantes, algunos con tal nivel de detalle que parecían fotografías, apesar de que eran pinturas, y otros con historias muy curiosas detrás de ellas, como el artista que le pide en pleno centro comercial a un chico totalmente desconocido para él, si puede ser su modelo, el niño que le pide al padre si lo puede dibujar tan grande como pueda (lo cual el artista hace, pintando un cuadro de gran tamaño, mostrando a su hijo bebé pero con dimensiones de adulto) o la pintora que le pide a su madre de cien años, si puede retratarla luego de su muerte. Con respecto a este último caso, cuando la madre muere, la artista pasa tres días retratando a su madre mientras el cuerpo se va descomponiendo. Este retrato me causo una gran sorpresa, no muy agradable, además de tristeza y rechazo, pues aunque no es un retrato hecho con mucho detalle, se nota a la anciana en su muerte, ahí, tendida en su lecho. Bueno, creo que la artista logró lo que quería pues ganó el primer lugar de este concurso.
Luego de habernos sorprendido con esta expo nos fuimos a comer un sushi en un lugar sencillo y al final paseamos un poco por el centro de Londres que a esas horas estaba atestado de gente, muchos turistas y otros que se notan que viven en Londres, que van a las comedias, a los teatros, cines o conciertos. Esos son los días cuando digo, ¡qué rico estar aquí!