16 febrero 2010

Más allá de nuestros impedimentos: la historia de Helen Keller y Anne Sullivan

El sábado pasado tuvimos cine de casa. Mi esposo y yo nos acomodamos en el sofá y nos preparamos a ver una película. Al principio mi esposo estaba escéptico, pues, cuando la película empezó a correr vimos que era en blaco y negro. Yo sabía que era un clásico y sabía sobre quien se trataba. Está basada en una historia real, sobre Helen Keller y Anne Sullivan.
Para quienes no saben quien es ella, vale la pena saber su historia: fue una niña que a los meses de nacida, por causa de una enfermedad, quedó sorda y ciega. Sí, perdió dos de los cinco sentidos. O sea, imagínense, no podía ni ver ni escuchar. Al quedarse tan pequeña así no hubo oportunidad de que aprendiera a hablar, es decir, a comunicarse y sus padres tampoco sabían cómo comunicarse con ella. A pesar de ser una persona con una inteligencia normal, ella vivía aislada en su mundo y los primeros seis años de su vida transcurrieron como si fuera una mendigo en su propia casa, comiendo con las manos, sin saber asearse y sin poder hablar con nadie. Los padres, que eran de dinero, la iban a meter a un asilo de locos por su comportamiento impulsivo e incontrolable debido a su situación, pero antes de eso, decidieron buscar una profesora particular, que había sido ciega y no sólo eso, sino que después de haber tenido una infancia muy difícil, salió adelante, graduándose con honores.

Esta historia es muy famosa, porque la profesora que llega, Anne Sullivan, con mucha disciplina y paciencia, lograr que ella se pueda comunicar, y no sólo eso, sino que le enseña a comer con cubiertos, a vestirse y a limpiarse ella misma. Logra enseñarle el sentido de las palabras a través de un lenguaje de manos. A medida que le iba mostrando las señas, hacía que ella tocara las cosas. Suena fácil, pero en realidad, la niña tenía que hacer la asociación, por ella misma, entre las los signos y las cosas. Al principio ella no sabía que era un lenguaje, pero gracias a la insistencia de la profesora y a su carácter ferreo, con el cual pudo disciplinar a la niña y enfrentarse a los padres, quienes sentían lástima al ver cómo la profesora le enseñaba con métodos muy duros (pues la niña estaba muy consentida), pudo entablar una relación con Helen.

Helen posteriormente asistió a la universidad y se graduó con honores, conviertiéndose así en la primera persona sordo-ciega en obtener esta calificación.

Gracias a Helen Keller las condiciones de los ciegos mejoraron, pues ella abogó por eso. Tanto ella como Anne compartieron a través de conferencias su experiencia.

Al terminarse la película, mi esposo me comentó: y nosotros que nos ponemos tantas trabas, trabas que son tan tontas, trabas inexistentes. Eso es lo que quiero transmitir con estas palabras. Si estas dos personas lograron superar sus propios impedimentos, nosotros, personas con capacidades naturales para aprender a hablar, escribir y comunicarnos, podemos, sí, realmente podemos, alcanzar metas como el vivir fuera. Y esto lo podemos aplicar a cualquier ámbito de nuestras vidas. Me alegra saber que puedo ver la pantalla de la computadora, teclear palabras y buscar por ejemplo, páginas que me permitan practicar el inglés y buscar sobre la vida en Londres, sin mayor impedimento.

Sí, estoy agradecida.

4 comentarios:

Acosta dijo...

Guau, que historia, voy a tratar de ver esa película.

Gracias por compartir.

AleP dijo...

Y a tí gracias por dejar tu comentario! Sí, realmente es una película que vale la pena ver. Es muy motivante. Algún día espero hacer un libro de historias motivadoras.

Ladonnabupu dijo...

Vi esa pelicula hace muchos años. Y aun hoy, solo con recordarla, me emociona la escena del agua. Soy maestra especialista en problemas de lenguaje, conozco y he trabajado con personas sordas. Ese momento, el momento en que el cerebro hace la conexion entre el movimiento de la mano y el liquido que la baña... es magia, demuestra que el ser humano es capaz de cosas increibles si lucha por ello.

Me ha encantado descubrir tu blog.

Besitos!

AleP dijo...

Ladonnabupu que linda profesión tienes. Sí, esa escena de la película es muy elocuente, pues inclusive yo no había entendido hasta ese punto que ella no sabía que le estaban enseñando un lenguaje. Es una escena mágica como dices y muy emotiva. Quien sabe cuál hubiera sido el destino de Helen si no tropieza con la maestra en su vida. Y el destino de muchos otros que vinieron detrás de ella. Me alegra que te haya gustado mi blog. Son reflexiones vinculadas a esto de partir y se ha ido conviertiendo en reflexiones sobre la vida.