22 octubre 2010

Otoñando (Let it takes its course)


Daydreaming

Me he propuesto escribir más a menudo aquí, pero el tiempo pasa más deprisa de lo que quiero. Siento una brisa fresca en esta ciudad, un nuevo inicio, un agradable interrogante de lo que puede ser y lo que no, porque aún no sabemos si nos quedaremos por aquí. Y es que no se sabe nada de la vida. La podemos adivinar un poco y trabajar arduamente sobre ella, pero siempre nos sorprende. Me gusta pensar en la frase: Let nature takes its course. Así que estoy tan sólo Otoñando! Bueno, también investigando unas cositas por ahí, porque aquí hay mucho que aprender.

There´s a wind

Y sí, llegó el otoño! El tan esperado Otoño. Yo estoy enamorada de esta estación. Y me enamoré de ella aún sin conocerla, pues de niña cuando me enteré de que vivía en un país de sólo dos estaciones, siempre quise vivir en un lugar en donde existieran las cuatro, y poder ver cómo era el otoño (porque ya he tenido la suerte de ver el invierno). Y bueno, aquí estoy. Es así cómo se va formando nuestra vida, de pequeños deseos que de pronto se hacen realidad y todo va encajando, queriéndolo o no.

Crecí escuchando Las Estaciones de Antonio Vivaldi, que mi papá siempre nos puso de niñas. Y desde entonces las disfruto. Me emociona escuchar esos violines en cualquier lugar, porque me recuerdan a mi infancia. Una vez las escuché en mi pequeño pueblo. Eramos unas pocas personas en ese concierto y la pequeña orquesta tocaba fenomenal. Y la entrada era tan barata que daba dolor. A lo largo del tiempo me aprendí completas Las Cuatro Estaciones, de tanto escucharlas, con las entradas y las salidas de los violines, los cambios y las notas. Que rico. Son hermosas y mientras escribo esto, las escucho. Y sí, finalmente: Otoño, ¡te estoy viendo!

Si quieres escuchar la parte del Otoño de Las Cuatro Estaciones haz click aquí. Podrás sentir la alegría que transmite, para luego pasar a una fase de tranquilidad y reflexión, donde me imagino a las hojas cayendo y todo preparándose para el invierno. Y es que es imposible no sentirse bien con los variados y cálidos tonos de esta estación, mientras se camina bajo los árboles viendo cómo caen las hojas y sintiéndolas crujir bajo tus pies. Y si hace Sol, la luz ilumina todos esos tonos amarillos o anaranjaditos.

Y más allá, a lo lejos, se ve a la gente paseandito y disfrutando como yo, del otoño, todos abrigados y con sus botas para llenarlas de barro. Quiero unas botas de plástico para meterme en los charcos con ellas. Sí, aquí no tienes que ser un niños para llenarte los zapatos de barro.


Tiny landscape

Aquí la gente está muy pendiente del clima y es algo que disfruto. O sea, saber si va a llover mañana o no, qué temperatura hace o cuándo caerán las hojas de los árboles. Cada vez que enciendo la computadora me voy al pronóstico del tiempo y nunca dejo de pensar en otros tiempos, cuando tal vez con la forma de las nubes, el olor en el aire y el comportamiento de un cabello, trataban de predecir el clima. Esto del cabello no estoy segura, pero siempre lo he escuchado por ahí.

The kindness of life


Sat and dreaming

Y mientras mi papá nos hablaba de Las Cuatro Estaciones, mi mamá nos enseñaba qué era el muérdago y nos mostraba cómo dibujarlo para Navidad. En Venezuela no hay de estas plantas, así que es bonito verlas por aquí.

Mistletoe

Espero traerles pronto más fotos del otoño. También pueden visitar mi galería de fotos aquí.

4 comentarios:

Barbarelha dijo...

Que bellas estas fotos, la del muerdago es del mas alla, y casi pude sentir la birista fresca en esos camo amarillentos, que belleza!

AleP (Alejandra Click) dijo...

Muchas gracias Barbarelha! Y sí, ese día hacía una brisa tan sabrosa!
Y creo que el muérdago está asociado con mucha historia y superstición, creo que de ahí viene su magia!

Acosta dijo...

Hermosas las fotos y las reflexiones!!!

AleP (Alejandra Click) dijo...

Gracias Andrés por tus comentarios! La fotografía me ayuda a querer aún más esta ciudad. Un saludo!