07 abril 2012

Puerta de entrada y corazón ligero

El papel en blanco, o mejor dicho, esta pantalla en blanco que me dispongo a llenar de palabras hoy me llama.

Hay que decidirse por dónde entrar, no a una casa, sino a un país. Y no me refiero a entrar físicamente, sino a por dónde empezar a conocerlo si se quiere amar al menos un poquito y que deje de ser escurridizo.
Que lo puedas tomar en las manos y entenderlo un poco y por qué no, inventarlo para que la estadía en él se haga ameno. Así que me decidí por un pequeño libro como puerta a Inglaterra. Al llegar de Venezuela me compré Orgullo y Prejuicio para leerlo en inglés y compré otros libritos relacionados con la historia, que ya me había guiñado el ojo en Venezuela como les conté en un post anterior. Así que mi punto de partida o tal vez punto de referencia para andar por estos lados del mundo es la época de la Regencia inglesa, la cual apenas estoy empezando a entenderla, pero no con apuro sino como aquel que llega a un lugar y empieza a ver relajadamente, haciéndolo suyo y ajustándolo a la medida.

Así que ahora casi que escucho los cascos de los caballos golpeando contra las piedritas de las calles londinenses mientras paseo por las pequeñas calles detrás de la calle Picadilly, viendo las vidrieras de las galerías de arte o echando un vistazo a la preciosa librería Hatchard, la más antigua del Reino Unido, que tiene varios pisos y cuando vas subiendo la madera de los peldaños cruje debajo de tí.

Dar un paseo en soledad hasta Kenwood House, una preciosa casa construída en el Siglo XVIII, ahora un museo donde entre otras cosas reposa un autoretrato de Rembrant, también ayuda a recrear la atmósfera de la época. Normalmente entro a Hampstead Heath, camino a paso rápido, para hacer un poco de ejercicio, y voy agradecida por el paisaje.
  Caminos que aparecen

Nunca deja de sorprenderme la belleza del lugar, lo cual es una suerte, porque si se pierde la capacidad de asombro se pierde un poco la dicha y como saben los buenos momentos no están siempre disponibles. Así que hay que tener la voluntad para fabricarlos o de recurrir al entorno en su búsqueda. Luego de caminar un buen trecho, entro en el bosquecito y los pajaros se empiezan a escuchar entre los árboles.

puente

De pronto, en un claro, la casa empieza a vislumbrarse y luego se vuelve a ocultar, es como un juego que el bosque quiere hacernos, escondiendo y mostrando la casa, para al final dar paso al bonito momento cuando aparece la mansión frente a la cual reposan unos pequeños lagos (artificiales o no, en esta historia no tiene importancia).
Siempre se me alegra el corazón. Esta pequeña foto no le hace justicia, pero quiero tenerla aquí en el blog.

kenwood House

Así que hace poco fui a dar mi paseo vespertino con mi mente transportada dos siglos atrás con el simple objetivo de querer un poco más a Londres y bueno, imagínense cuál fue mi sorpresa cuando me encontré con lo que parecía ser una visión sentada en un banco. El corazón me dio un vuelco. Sin pensarlo me acerqué y le dije: ¡Luces maravillosa sentada ahí! Hasta yo misma me asombré de mis palabras. Ella respondió con un amigable gracias. Luego le pregunté si le podía tomar una foto y la timidez que me aparece en esos momentos ni si quiera se le ocurrió asomarse. Que alegría poderle tomar fotos contra el paisaje de Hampstead Heath. Fui rápida. Le mostré las fotos y para mi sorpresa estaba dibujando al carboncillo el paisaje frente a ella. Me alejé para no molestarla más pero claro sintiendo muchas ganas de hablar con ella. Lo que me inquietó no fue encontrarme sentada ahí sino que me pareció natural que ella estuviera ahí. 
Es lo que hace el simple poder de la imaginación. Fue maravilloso y mi tarde terminó regresando a casa con un corazón ligero.

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8 comentarios:

Juan Carlos Partidas dijo...

Vaya... esos lugares hasta parecen sacados de una novela de Jane Austin. :) ¡Saludos!

Alejandra Click dijo...

Y con toda la intención del mundo! :)
Un saludo Juan Carlos! Gracias por tu visita.

montse cf dijo...

Un regalo la ultima foto.....como sacada de un relato.
Precioso lugar visto a través de tu mirada.
Un beso Ale

Nat dijo...

Casi como que estaba esperando que Miss Elizabeth y Mr Darcy aparecieran por esos senderos tomados de la mano! Me encantaron!

Alejandra Click dijo...

Nat, es así, siempre que camino por ahí siento que me los voy a encontrar. En esta ocasión me encontré a esta chica sentada ahí.
Gracias por pasar por aquí. Saludos!

Ana Guisado dijo...

Me ha encantado Ale! Y tengo el libro en mi lista de pendientes... Un abrazo!

Alejandra Click dijo...

gracias ana! Y veras que disfrutarás el libro un montón! Un abrazo!

Ana Maria Mendez dijo...

aww que cosa mas bonita. Entiendo lo que sientes. Yo no terminé amando italia y eún estoy en el proceso de amor con España.

Increíble esa imagen que conseguiste al final!